Introducción

Recopilación de descarrilamientos y choques en el mundo citando la fuente y créditos fotográficos. Sitio sin fines de lucro.
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Accidente tren Alvia

Descarrilamiento del Alvia en La Hiniesta (Zamora)
La locomotora de un tren Alvia que realiza la ruta Ferrol-Madrid ha descarrilado a su paso por la localidad zamorana de La Hiniesta al arrollar a un vehículo cuyo conductor ha fallecido, al igual que uno de los dos maquinistas, que resultaron heridos graves. El accidente del Alvia Ferrol-Madrid ha ocurrido, según los primeros indicios, al colisionar el tren con un vehículo de carretera caído desde un paso superior en la zona de la Estación de La Hiniesta (Zamora).
Renfe informaba oportunamente que había producido una colisión del Alvia 11553 Ferrol - Madrid con un vehículo, como consecuencia la cabeza motriz del tren ha descarrilado. Los maquinistas están heridos y los 108 viajeros han resultado ilesos.
El maquinista ha fallecido en el lugar de los hechos a pesar de las maniobras de reanimación a las que fue sometido, mientras que su compañero ha sido trasladado al Hospital Virgen de la Concha en Zamora.
El siniestro se ha producido unos minutos antes de las 16.11 horas de este martes, cuando un turismo ha caído desde un paso elevado a la vía de alta velocidad Zamora-Galicia, a la altura de la base de alta velocidad de La Hiniesta (Zamora). El conductor del turismo ha perdido la vida, mientras que los maquinistas de la locomotora del tren quedaron atrapados en el interior de la misma. 
Los 180 pasajeros, por su parte, han resultado ilesos. Los coches han quedado en pie y los pasajeros salían por sus propios medios. 
La caída de un todoterreno desde un paso elevado sobre la vía del tren muy cerca de Zamora provocó el descarrilamiento de la cabeza motriz del Alvia que realizaba la ruta entre Galicia y Madrid, a escasa distancia de la localidad de La Hiniesta. 
El inédito accidente se produjo a las 16.11 horas y provocó la muerte del conductor del vehículo y del maquinista que iba en prácticas en cabina. Este último, de 32 años, era de A Coruña e hijo de otro profesional del sector ferroviario, según fuentes sindicales. El conductor titular del tren fue evacuado en helicóptero al hospital Virgen de la Concha de Zamora. 
El descarrilamiento, a falta de las investigaciones pertinentes, se produjo al arrollar la cabeza motriz al vehículo, lo que provocó su vuelco. Los dos maquinistas tuvieron que ser retirados de la cabina, habían quedado atrapados. Al que estaba más grave se le intentó reanimar sin éxito en el lugar del accidente por los servicios médicos que se trasladaron allí.
Los 155 pasajeros que viajaban en el convoy, en doble composición, resultaron ilesos. La Subdelegación del Gobierno en Zamora eleva a 174 los viajeros, y precisó que seis de ellos han sido trasladados al Virgen de la Concha con dolencias leves como latigazo cervical y episodios de ansiedad.
El descarrilamiento provocó que buena parte del convoy se saliera de la vía, por lo que retirar todo el material rodante puede llevar varios días, según fuentes no oficiales. La línea a Madrid, por tanto, podría quedar cortada hasta que se puedan retirar las composiciones. 
Aunque la mayor parte de los vagones han quedado fuera de la vía, ninguno de ellos terminó volcado tras el impacto, por lo que los pasajeros pudieron salir por su propio pie. 
Fuente: Sitios Web (medios españoles). Crédito de las fotografías a quién corresponda. EFE

Descarrilamiento en España (II)

La pericia del conductor del tren
El conductor esperó al momento propicio para frenar el convoy, que circulaba a entre 120 y 160 km/h, tras cruzar bajo un paso elevado y sortear un talud. La pericia del maquinista del tren que descarriló el miércoles por la mañana en la línea convencional Málaga-Sevilla evitó una catástrofe. Este es el testimonio del interventor que viajaba a bordo del convoy, según informó el secretario general de CGT Andalucía e histórico del sindicalismo ferroviario malagueño, Miguel Montenegro. El técnico de Renfe, que es afiliado de esta formación, puso de relieve que el conductor evitó que el accidente fuera más grave. «Vio que la vía se hundía a su paso, por el peso del tren, reaccionó rápido y lo frenó», aseguró el responsable de CGT. Para ello, tuvo que cerrar con celeridad el regulador de velocidad y accionar el freno de emergencia, aunque aún siguió unos 200 metros por la inercia de la velocidad que llevaba antes de perder el carril.
Una versión en la que coincidieron ayer fuentes técnicas de Adif. Y es que, según la reconstrucción inicial del suceso, el tren diésel de la serie 599 descarriló en el entorno del arroyo de la Alameda, en el municipio de Arahal, donde la vía ya había quedado desguarnecida y sin soporte; por lo que tuvo que sortear un paso elevado para vehículos y un talud, cuya colisión habría resultado fatal. Sobre la velocidad a la que circulaba, a falta de lo que dictamine la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, la Declaración sobre la Red de Adif, que es el documento que especifica las características de todas las vías (actualizada a fecha de este año) estipula que la máxima permitida en ese tramo (bifurcación de Utrera) es de 160 km/h. Sin embargo, debía de ser menor, puesto que venía de un tramo anterior (Osuna-Arahal) que está limitado a 120.
Además, las advertencias sobre la lluvia y el corte que se había producido apenas dos horas antes por balsas de agua hacen suponer que circularía con especial precaución. Como curiosidad, además de los dos trabajadores de Renfe (maquinista e interventor), en el convoy viajaban varios ferroviarios más, empleados de esta compañía y de Adif, que iban como usuarios a trabajar a Sevilla.
En cambio, Montenegro ofrece una versión diferente del origen del accidente. Y es que, asegura, el técnico le explicó que el descarrilamiento se produce antes de llegar a la balsa de agua, en un punto en el que no había barro ni balsas de agua, y es por tanto derivado del mal estado de la vía. El responsable de CGT denunció que las líneas convencionales como están clasificadas como «de tipo B y C», esto es, «de escasa o nula inversión, según la clasificación de Fomento». A lo que añade: «El abandono de Adif y el Gobierno son los responsables de este accidente y de la situación caótica de las líneas convencionales».

Investigación
Adif informó ayer de que el mismo miércoles activó la investigación para esclarecer las causas del suceso. El tramo donde se produjo se encuentra entre El Sorbito y Arahal,  y fue construido por la Junta de Andalucía en 1991. A la espera de las conclusiones definitivas de la investigación interna, que se remitirán a la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios en un plazo de tres meses, los datos conocidos hasta el momento apuntan a que una gran avenida de agua anegó el cauce y descalzó la vía en el punto donde se produjo el descarrilamiento. Esta es la primera vez, desde su puesta en servicio hace 26 años, que en el tramo del accidente el nivel de las precipitaciones provocan una incidencia como esta en la infraestructura ferroviaria. La empresa pública asegura que ha garantizado los reconocimientos de vía estipulados en el Manual de Prevención y Gestión de Incidencias de la compañía, y ha cumplido los protocolos según la clasificación de riesgo de la zona y las alertas recibidas por Aemet.
Fuente: Diario Sur (Malaga-España). Fotos: Salvador Salas

Descarrilamiento en España (I)

Fomento, Adif y Renfe investigan la decisión de permitir el paso por la zona, después de que la línea se cortara a primera hora por balsas de agua.

Sucedió en Málaga el 29 de noviembre 2017, por fuertes lluvias. El accidente se registró en el Km. 19,500, en la misma línea que se había visto afectada a primera hora de la mañana por los efectos de las fuertes lluvias, y que obligó a trasbordar dos trenes por carretera. El Ministerio de Fomento, el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) y Renfe investigan ahora si fue correcta la autorización para la circulación en un eje donde ya se habían producido incidencias el mismo día. Los pluviómetros recogieron más de 110 litros por metro cuadrado, lo que provocó el desbordamiento del río Guadaíra y de otros muchos arroyos de la zona; así como el corte de carreteras, entre ellas, la A-92.


El suceso se produjo a unos seis kilómetros del que ya había sido cortado entre las 7.45 y las 9.25 por la formación de balsas de agua (entre los puntos kilométricos 25,000 y 25,200) y fue reabierto a partir de ese momento. Apenas media hora después se produjo el descarrilamiento. Este hecho generó un cruce de críticas entre la presidenta de la Junta, Susana Díaz; y el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna. La primera exigió a Adif explicaciones sobre la reapertura de la vía «en esas condiciones». De la Serna, por su parte, explicó que la causa había sido el desbordamiento del río Guadaíra, que se produjo una vez recuperado el servicio antes del suceso. El ministro indicó que, a falta del informe de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, «no es imprudente» decir que todo apunta a que ese desbordamiento ha provocado el deslizamiento del tren de la vía. De la Serna afirmó que antes del paso del tren «no existía un problema en este lugar» por las inundaciones y el convoy anterior, en sentido Sevilla-Málaga, pudo cruzar por el mismo sitio sin problemas.


El desbordamiento se produjo «con posterioridad», por lo que no se pudo tomar ninguna decisión para evitar que se hubiese producido el accidente. Por eso, rechazó las críticas de la presidenta de la Junta, al tiempo que reprochó a Díaz que intente «utilizar política y partidistamente este accidente», en vez de ayudar a solucionar la atención a las personas afectadas y la investigación sobre el suceso. Además, le reprochó que no se haya puesto en contacto con el Ministerio ni con el Gobierno «en ningún momento». A las dudas sobre la actuación de Renfe y Adif también contribuye el testimonio de una viajera afectada, Rosario Cañete, quien dijo a la agencia Efe que media hora antes del accidente un revisor avisó en los vagones de que iban a hacer un transbordo en autobús por el mal estado de la vía, aunque luego continuaron con normalidad, 15 minutos después les dijeron que seguiría el viaje hasta Sevilla, y poco después se produjo el accidente.


En cambio, fuentes de Renfe y de Adif enmarcaron este mensaje en la cercanía en el tiempo entre el momento en que se produjo el mensaje del trabajador y el primer corte, que supuso la activación de un plan de trasbordos. Al respecto, recuerdan que Adif «dio vía» a las 9.25 horas, por lo que el mensaje se estaba refiriendo a aquella interrupción anterior, y no a que el trazado estuviera en mal estado en general.
El suceso
El tren de media distancia de la línea convencional que salió de Málaga con destino a Sevilla a las 7.40 horas descarriló en torno a las 10.00 de ayer a unos ocho kilómetros de la estación de El Arahal, entre esta localidad y El Sorbito, en la provincia de Sevilla. A bordo viajaban unos 70 pasajeros. Más de la mitad resultaron heridos, según fuentes del servicio de coordinación de emergencias 112 Andalucía y de la Junta. De ellos, 35 fueron leves y dos graves. El más preocupante era un hombre que sufrió una fractura de pelvis (aunque no se teme por su vida), y que fue trasladado en helicóptero al hospital Virgen del Rocío de Sevilla. El segundo, una mujer de edad avanzada que presentaba diversas fracturas. Su estado no revestía tanta gravedad como el primero, pero su situación y su historial clínico llevaron a un traslado también por medios aéreos, ambos del 061. Un tercero se quedó en observación en el de Bormujos. El resto fueron desplazados por tren a Dos Hermanas, junto a los profesionales sanitarios. Finalmente, la mayoría recibieron el alta, salvo un grupo, que fue distribuido entre diferentes hospitales de la provincia para someterlos a más pruebas.


La riada que afloró súbitamente por una tromba de más de 110 litros por metro cuadrado dejó la vía sin base y es la causa más probable del suceso. Así lo apuntaron a SUR fuentes técnicas consultadas, y la hipótesis fue confirmada posteriormente por el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna. En el entorno, se produjo una desbordamiento del río Guadaíra, y alguno de sus arroyos fue el que socavó la plataforma de balasto, que se hundió al paso del convoy. El carril se quedó desguarnecido y sin traviesas en un tramo de hasta 100 metros. A consecuencia, la composición circuló el doble de esta distancia con el tercer vagón, que era el último, con un lateral fuera de la vía, aunque no llegó a volcar. Ello produjo una sucesión de fuertes sacudidas, que los testigos describen como un «terremoto».


Adif movilizó un tren taller con base en la provincia de Córdoba para retirar el convoy dañado y reparar la vía, que ha sufrido importantes desperfectos. En tanto permanezca interrumpido el tráfico, Renfe establecerá un plan alternativo de transporte por carretera para los servicios afectados (Sevilla-Málaga y Sevilla-Granada-Almería). Sucesos como el de ayer son muy poco frecuentes. Habría que remontarse a marzo de 2005 para encontrar un caso similar, el de un convoy que descarriló en Antequera tras chocar contra una roca que cayó de una ladera por el temporal. De los 20 pasajeros, sólo dos resultaron heridos leves.

Fuente: Diario Sur (Málaga - España). Fotos Salvador Salas.

Accidente de un tren Alvia - III

Ocurrió en Angrois, Santiago de Compostela, España el 24 de julio de 2013











El  maquinista del tren del accidente de Santiago:
"¿Por qué no me moriría yo?"

"Madre mía, cuánta gente muerta, cuánta gente muerta", repetía el conductor tras el accidente. Le sugirieron que ayudara a un hombre que estaba muy alterado. Los servicios de emergencia ya habían empezado a tomar el control en la pronunciada curva de Angrois. Un policía le dijo a Julio Sartiso, uno de los vecinos de esa aldea convertidos en héroes la tarde de la tragedia, que se quedara con aquel hombre. Visiblemente alterado gritaba: "¿Por qué no me moriría yo?". Era el maquinista del tren, Francisco José Garzón Amo, que, en una reacción inaudita de desesperación, se tiraba por el suelo terraplén abajo. "Allí me quedé  con él mientras no dejaba de chillar", confirma Sartiso. Este testigo de la tragedia habla pausado pero con aplomo y sin esconder la tristeza que siente al evocar la noche del miércoles. "El conductor del tren dijo muchas más cosas además de que hubiera descarrilado el tren", recordaba ayer desde su casa, mientras por la ventana se veían las gigantes grúas levantando uno de los vagones volcados. Se antojaba la reflotación de un buque golpeado horas antes contra las rocas de la costa de la tragedia.
Mientras la constatación del horror pendía de un hilo de acero, Sartiso recordó algunas de las cosas que le dijo el conductor. "No hacía más que decir cosas como: Madre mía, cuánta gente muerta, cuánta gente muerta ". El conductor le preguntó varias veces por sus compañeros de manera atropellada y algo inconexa. "No quiero ver esto, no quiero ver esto", repetía una y otra vez mientras era arropado por Sartiso.
Cuando se pregunta a este testigo por si el conductor, imputado por el juzgado que investiga el suceso, dijo alguna cosa que le llevara a pensar que se cometiera un fallo humano o uno mecánico, entonces congela relato. Sartiso se cierra y no quiere hablar. Esgrime que son cosas de la investigación. "No puedo hablar de eso", dice con educación y seriedad y con el ademán del que pide comprensión después de haber desvelado ya dolorosas intimidades. Se niega a confirmarlo, pero todo parece indicar que la policía le ha tomado ya declaración y le ha sugerido que sobre esos aspectos de su contacto con el maquinista es mejor no dar datos. Sartiso no dice nada, pero las mujeres de su casa que lo rodean parecen confirmarlo con la mirada.


La  declaración de Garzón, el maquinista del Alvia siniestrado, será una pieza primordial para aclarar el asunto, quizá por ello se haya pedido discreción a los testigos. El conductor del convoy tiene 52, tal y como confirmó el propio director de Renfe, Julio Gómez-Pomar Rodríguez. Y acumula más de 30 años de experiencia en el mundo del ferrocarril; proviene de una estirpe vinculada al mundo del tren. Su padre ya era ferroviario. Lo que no es de extrañar siendo naturales del pueblecito de Monforte de Lemos (Lugo). Esa localidad fue el principal nudo ferroviario gallego hasta los años 50, cuando se abrió otra línea, como fue la que unía Santiago-Ourense-Zamora. Hasta entonces, el trazado histórico, al calor del cual se organizó un amplio subsector laboral, era el que conectaba Palencia-León-Monforte, que sigue siendo el que utilizan todavía hoy los pasajeros procedentes de Catalunya para llegar a tierras gallegas. Francisco José Garzón creció en ese ambiente. Comenzó a trabajar en la estación de Monforte de Lemos ya de joven. Por lo que cuentan personas cercanas al mundo ferroviario, estaba encargado de echar el gasóleo a las gigantescas máquinas de tren. Su empeño y voluntad le llevaron a prepararse para ser maquinista y finalmente lo consiguió. Tras alcanzar la titulación estuvo destinado en el mismo Monforte, Barcelona, Madrid y A Coruña, donde lleva ya tres años, asignado al cuadrante de largas distancias y más de uno a la línea Madrid-Ferrol, por lo que no era la primera vez que hacía el trayecto. En el terreno personal, parece que está separado y que vive con su madre. En los ambientes ferroviarios gallegos, las personas que lo conocen lo tienen por un hombre formal y buena persona, alejado de estereotipos alocados o temerarios. "Me preguntó muchas veces por sus compañeros. Insistentemente", recuerda Julio Sartiso, el hombre que le estuvo atendiendo tras el trágico accidente y que fue, asegura este vecino de Angrois, testigo del comportamiento de un hombre atormentado.
"Descarrilé, qué le voy a hacer, qué voy a hacer". Estas fueron las palabras del maquinista Francisco José Garzón. en una conversación telefónica registrada tras la tragedia. Es una más de las pruebas que el juzgado de instrucción que lleva el caso tendrá sobre la mesa, del mismo modo que la filmación del accidente hecha por una cámara de seguridad. El conductor no ocultó, según fuentes cercanas a la investigación, que fuera a 190 kilómetros por hora, al contrario. Después el siniestro mortal, el conductor mantuvo comunicaciones por radio en las que aseguró que iba a mucha mayor velocidad de la que indicaba la curva en la que se produjo el accidente. Esa es una rotunda evidencia. Ahora queda despejar por qué, si hubo algo que se le fuera de las manos.


























Fuente: Web site. | La Vanguardia.com. | Melty.es | Vía Libre | Agencia EFE | Créditos fotográficos: Xoán A . Soler / Mónica Ferreirós / Ocar Corral / Lavandeira JR /

F I N

Accidente de un tren Alvia - II

Ocurrió en Angrois, Santiago de Compostela, España el 24 de julio de 2013

Más de cincuenta muertos tras descarrilar un tren Alvia en Santiago
Un tren Alvia (Talgo-Bombardier) que cubría la ruta entre Madrid y Ferrol, se salió de la vía y volcó a pocos kilómetros del casco urbano. Las primeras hipótesis apuntan a un exceso de velocidad como causa del siniestro. Un tren Alvia que cubría la ruta entre Madrid y Ferrol ha descarrilado a tres kilómetros del casco urbano de Santiago y han fallecido 56 personas, entre 10 y 20 están heridas graves y otras 111 resultaron heridas pero están ya fuera de peligro. Son cifras todavía provisionales ya que los servicios de emergencia aún no han podido acceder al interior de todos los vagones del tren, uno de ellos totalmente triturado. A los datos le ha dado un cariz de oficialidad el presidente del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, Miguel Ángel Cadenas, que se desplazó al lugar del siniestro para seguir de cerca el trabajo del juez de guardia y «alguno más de apoyo». Cadenas, a la 1 de la madrugada, confirmó la existencia de 56 fallecidos. La cifra, según dijo, es muy probable que aumente, pues hay tres vagones prácticamente destruidos en los que todavía se trabaja para buscar víctimas.
Últimos datos día 26/7
Víctimas fatales: 80 fallecidos y unos 170 heridos, algunos de gravedad, entre ellos, 4 niños.

El accidente ferroviario se registró sobre las 20.42 horas a su paso por la zona de Angrois. El tren de alta velocidad, en el que viajaban 218 pasajeros, al alcanzar la curva de A Grandeira descarriló y uno de los coches saltó por los aires e incluso superó el talud que separa las vías del tren. El convoy se partió en dos, y la máquina y los cuatro primeros coches descarrilaron, otro intermedio voló sobre un terraplén hasta caer muy cerca de unas viviendas, y el resto volcó. Uno de lo de los coches se elevó más de seis metros hasta impactar con un palco de la música, que destrozó. «El tren empezó a dar vueltas, vueltas de campana, dimos muchas vueltas de campana y quedaron subidos unos coche s encima de otros», relataba uno de los pasajeros. Renfe ha confirmado que el tren llevaba 5 minutos de retraso, lo que podría incidir en la hipótesis del exceso de velocidad. A pesar de las cortinas de humo y los incendios registrados en varios de los coches, los pasajeros del Alvia aseguran que no se registró ninguna explosión. «En ningún momento pensé en un atentado. Cuando el tren tomó la curva, tuve la sensación de que iba demasiado rápido y descarriló», explica Sergio, uno de los pasajeros heridos. En la misma línea, el delegado del Gobierno en Galicia, Samuel Juárez, dice no tener «indicios que apunten a un atentado». Los dos conductores del tren salieron ilesos y ayudaron a las víctimas. Uno de los dos maquinistas que llevaban el convoy hablaba por teléfono tras el accidente y no paraba de repetir «descarrilé, qué le voy a hacer, qué voy a hacer». Hasta el lugar del accidente se han desplazado efectivos de la Policía Nacional, Local, Protección Civil, bomberos y servicios sanitarios de Santiago y de buena parte de la comarca. En las labores participan bomberos de Santiago, Boiro, Ordes, Arzúa, Santa Comba y Deza y los servicios de Protección Civil de A Estrada, Teo e Padrón. «Era muy difícil sacar a la gente porque había cientos de heridos por el medio», aseguraba uno de los pasajeros del primer vagón. Decenas de médicos de hospitales cercanos, ya estuviesen o no de guardia, se acercaron a ayudar. «Por mucho que veamos a diario, esta tragedia lo supera todo», afirmó una médico del Hospital Clínico que participó en las tareas de rescate en su día libre. En las labores de emergencia están operando una veintena de ambulancias de soporte básico y tres medicalizadas, y se han desplazado otras dos UVI móviles desde Mos y Sanxenxo, además de unidades adicionales de soporte vital básico. Los vecinos de la zona también están colaborando ofreciendo mantas, palés y sus viviendas para ayudar a los pasajeros heridos. De hecho, algunos están desplazando heridos en sus vehículos particulares hasta los centros sanitarios, para colaborar con el resto de efectivos. La zona, de difícil acceso, está totalmente acordonada mientras los equipos de emergencia trabajan en la excarcelación de los pasajeros que todavía siguen en el interior de los coches accidentados. Las autoridades piden que se evite circular por la zona para no complicar las labores de los servicios de emergencia. De hecho, Protección Civil y los bomberos han tenido que levantar a pulso un coche que no permitía que circulasen las ambulancias. El tren Alvia que sufrió el accidente estaba compuesto por ocho coches y dos cabezas tractoras, contaba con propulsión diésel y eléctrica. Cuatro personas conformaban la tripulación. Fuentes de Renfe señalaron que buscarán las cajas negras del tren, que podría aclarar algunas incógnitas sobre el accidente. 














El  maquinista iba a 190 kilómetros por hora
Madrid. (EFE).- El conductor, en una llamada telefónica, destacó el motivo de la tragedia: "Descarrilé, qué le voy a hacer, qué voy a hacer". El presidente de Renfe ha asegurado que el tren Alvia pasó ayer una revisión y que la línea "está dotada de un sistema de seguridad". El conductor del Alvia que descarriló la pasada noche en en el accidente del tren en Santiago de Compostela reconoció que iba a una velocidad de unos 190 kilómetros por hora en una zona limitada a 80 km/h, han informado a Efe fuentes de la investigación. Tras el siniestro mortal, el conductor mantuvo comunicaciones por radio en el que aseguró que iba a mucha mayor velocidad de la que indicaba la curva en la que se produjo el accidente. Fuentes de la investigación han explicado que, tras el accidente, el conductor del tren admitió también que iba a esta velocidad de unos 190 kilómetros por hora en una conversación que mantuvo con el delegado del Gobierno en Galicia. La Policía y técnicos de infraestructuras viarias investigan desde anoche las causas del accidente, en el que han muerto al menos 78 personas y otras 130 han resultado heridas, según los últimos datos ofrecidos por el Tribunal Superior de Justicia de Galicia. En una de las conversaciones telefónicas mantenidas tras la tragedia, uno de los maquinistas del tren dijo: "Descarrilé, qué le voy a hacer, qué voy a hacer". Ambos conductores salieron ilesos del siniestro y participaron en las tareas de rescate, así como prestando ayuda en todo aquello que consideraron necesario. La Policía Nacional ha desplazado desde Madrid a Santiago de Compostela a otros tres especialistas para colaborar en la identificación de cadáveres, que se suman a los seis agentes que se trasladaron anoche nada más ocurrir el trágico accidente. Medio millar de agentes de la Policía Nacional participan en el dispositivo establecido tras el accidente de un tren Alvia en el que viajaban 247 pasajeros.
El tren pasó una revisión ayer mismo
El presidente de Renfe, Julio Gómez-Pomar, ha asegurado que el tren Alvia pasó una revisión en la mañana de la jornada de ayer miércoles. La línea donde se ha producido el accidente "está dotada de un sistema de seguridad" y ayer mismo, por la mañana, "el tren siniestrado pasó una revisión", según indicó Gómez-Pomar en declaraciones a la Cadena Cope. En cuanto a las causas del siniestro, el presidente de Renfe se ha mostrado prudente y tan sólo ha indicado que la caja negra del convoy "ya está en manos del juez". "El tema está bajo investigación judicial", añadió. Además, ha recalcado que en el Ministerio de Fomento hay una comisión de investigación de accidentes ferroviarios que se encargará de analizar lo ocurrido. "No tardaremos mucho en conocer las causas del siniestro, pero es una decisión del juez, que es quien tiene que valorar todas las pruebas", añadió Gómez-Pomar. "Ahora es el momento de estar al lado de los familiares de las víctimas y trasladarles todo nuestro apoyo, porque ha sido un accidente tremendo y terrible", concluyó el presidente de Renfe. 


El tren descarrilado circulaba con cinco minutos de retraso
Madrid. (EFECOM).- El accidente se produjo a la misma hora en que estaba prevista su llegada a la estación de Santiago de Compostela. El tren Alvia Madrid-Ferrol accidentado este miércoles tenía hora prevista de llegada a la estación de Santiago de Compostela a las 20:41 horas -según recoge la página web oficial de RENFE- justo la hora en la que se produjo el descarrilamiento que ha causado la muerte al menos a 80 personas. El tren "Nº04155 Alvia", con salida a las 15.00 horas de la estación de Madrid-Chamartín tenía prevista su llegada a Ferrol siete horas y treinta y seis minutos después, a las 22.36 horas, tras parar en Segovia, otras cinco poblaciones, llegada a Santiago de Compostela a las 20.41 horas y salida dos minutos después - a las 20.43 horas- para, parando en Coruña y otras cuatro poblaciones, llegar a Ferrol. Un total de trece paradas incluyendo Ferrol. Un portavoz de Renfe en Madrid indicó esta noche a EFE que "todavía es muy pronto para conocer cuáles hayan podido ser las causas del accidente". En este sentido, dicho portavoz señaló que el retraso que llevaba el Alvia, de unos cinco minutos -con lo que habría llegado a la estación de Santiago hacia las 20.46 horas- es una horquilla habitual de retraso o de adelanto sobre el horario programado inicialmente. Así, estas fuentes de Renfe recordaron que en este tipo de trenes Alvia el retraso de 20 minutos sobre el horario fijado incorpora un "compromiso de puntualidad" con devolución del 25 % del importe del billete; si es superior a los 40 minutos, devolución del 50% y si es por encima de 60 minutos, devolución del 100%, según la página web de la empresa, apartado Viajeros. Estas fuentes también han precisado que una horquilla de cinco minutos, de retraso o de adelanto, es bastante habitual en los servicios por lo que no lo han vinculado a cuál haya podido ser la causa del accidente. Además, Renfe ha recordado que la investigación está ya abierta y los técnicos están determinando qué pudo ocurrir para que el tren descarrilara a la entrada de la estación de Santiago de Compostela.













Fuente: Web site. | La Vanguardia.com. | Melty.es | Vía Libre | Agencia EFE | Créditos fotográficos: Xoán A . Soler / Mónica Ferreirós / Oscar Corral / Lavandeira JR /

Descarrilamiento de un tren Serie 592

ESPAÑA: O Porriño, 9 de septiembre de 2016
Cuatro personas han muerto y 48 han resultado heridas al descarrilar este viernes un tren con destino a Oporto en un zona en obras situada a la entrada del municipio pontevedrés de O Porriño. Los fallecidos son el maquinista, de nacionalidad portuguesa, el interventor, español, y un turista norteamericano. El cuarto es un joven de 23 años de Vigo que perdió la vida cuando fue trasladado al hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, según han confirmado el sindicato SFF-CGT y la Consellería de Sanidade.
El tren, operado de forma conjunta por Renfe y la empresa pública de ferrocarriles lusa Comboios de Portugal, había salido de Vigo a las 9.02 horas. La llegada a Oporto estaba prevista para las 10.08 horas. El recorrido dura unas dos horas. En él viajaban 64 pasajeros y tres operarios. Además de ciudadanos españoles y portugueses, había turistas norteamericanos, brasileños, uruguayos, un inglés, un alemán, dos argentinos y un chileno, de acuerdo. Queda por confirmar la nacionalidad de cuatro heridos. Once de los 48 pacientes fueron dados de alta a las pocas horas, 9 fueron ingresados entre el Hospital Álvaro Cunqueiro, la Clínica Povisa y la Clínica Fátima de Vigo, aunque no se teme por la vida de ninguno de ellos. Hasta 27 estaban en Urgencias pendientes de valoración.

Estado en el que ha quedo la máquina del tren que ha descarrilado cerca de la estación de tren de O Porriño (Pontevedra). En el accidente han muerto al menos tres personas. (Salvador Sas / EFE)
LOS VECINOS AYUDARON
El descarrilamiento se produjo sobre las 9.30 horas, cuando el convoy cruzaba bajo el paso elevado de la carretera N-120, en un tramo sometido a trabajos de mantenimiento y que está situado a pocos metros de la estación de O Porriño, municipio en el que el este ferrocarril no tiene parada en la actualidad.
Como puede observarse en las imágenes, el primer vagón se salió de la vía y acabó colisionando con una torre metálica que sustenta el cableado eléctrico (catenaria), quedando volcado sobre el trazado. Tras los primeros momentos de confusión, y según testigos presenciales, los pasajeros comenzaron a salir de los coches por su propio pie.
Vecinos de la zona acudieron a auxiliar a los heridos, que fueron atendidos en por efectivos de Emergencias, que desplazaron dos helicópteros, tres UVI móviles, 11 ambulancias y un vehículo de apoyo logístico. También intervinieron el Grupo de Intervención Psicológica en Catástrofes y Emergencias y voluntarios de Cruz Roja, de acuerdo a la Xunta. Eva García, alcaldesa de la localidad por el Partido Socialista, detalló que uno de los fallecidos quedó atrapado bajo la cabeza tractora del tren, por lo que los bomberos tuvieron que intervenir para liberar el cuerpo. El municipio ha declarado tres días de luto oficial. 

Operarios y fuerzas de seguridad trabajan junto al tren que ha descarrilado este viernes cerca de la estación de O Porriño (Pontevedra). (Salvador Sas / EFE)
ZONA DE MANTENIMIENTO
El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), responsable de la vía en el tramo español, ha abierto una investigación interna (a través de la Comisión de Accidentes Ferroviarios) para esclarecer los hechos. El caso ha recaído en el juzgado de Instrucción 2 de O Porriño, que se ha hecho cargo de la caja negra del tren. La alcaldesa Eva García declaró a los medios locales que el vehículo, "muy viejo" y que se fabricó en los años 80, golpeó uno de los pilares del puente de la N-120 y se salió de la vía, que, insistió, había sido mejorada recientemente para permitir una circulación a mayor velocidad en el momento de atravesar el pueblo, donde no se detenía. Adif no ha confirmado estos extremos.

Vista general del tren que ha descarrilado cerca de la estación de tren de O Porriño (Pontevedra). En el accidente han muerto al menos tres personas y hay un número elevado de heridos. (Salvador Sas / EFE)
Rafael Catalá (PP), ministro de Justicia y de Fomento en funciones, se trasladó a la zona horas después de la tragedia. Allí aseguró que el tren había pasado una revisión exhaustiva en mayo y otra rutinaria el jueves en Portugal, por lo que contaba con "todas las garantías" para circular, según recogió la agencia Efe. Catalá recalcó que la zona del accidente está actualmente en obras por labores de mantenimiento de la vía principal, lo que obligó a trasladar la circulación a una vía secundaria y a reducir la velocidad, aunque el ministro se negó a especular sobre si esta circunstancia influyó en el siniestro. También descartó cualquier problema de competencia del maquinista, que, según el presidente de Comboios de Portugal, Manuel Queiró, tenía más de 20 años de experiencia.

El tren Serie 592 descarrilado visto desde arriba y desde otro ángulo.
O Porriño se encuentra a unos 35 kilómetros al sur de Pontevedra, la capital de la provincia, a 18 de Vigo y a otros 18 de la frontera con Portugal. El ferrocarril, conocido como Tren Celta, es un antiguo modelo 592 diésel fabricado en los años 80, pero actualizado con posterioridad. Pertenece a la línea Pontevedra-Tui-Oporto y está identificado con el número 420, aclaró Renfe. El tren circulaba con sistema de seguridad Asfa (Anuncio de Señales y Frenado Automático), el mismo que llevaba embarcado el tren de Santiago accidentado en julio de 2013 y en el que fallecieron 80 personas. Este operativo implica la instalación de balizas en la vía que transmiten información a bordo, siendo el maquinista el que debe de responder ante las señales acústicas o luminosas que le muestra su panel de mando para, por ejemplo, ajustar la velocidad. El tren solo se frena de forma automática en caso de que se superen los 200 kilómetros/hora. El Asfa digital, implantado en las series más modernas del tren 592, sí detiene el vehículo si se supera la velocidad indicada en las balizas.

Así es el tren que ha descarrilado en O Porriño: un modelo de los años 80 que funciona con diésel.
El tren descarrilado en Galicia en el que este viernes murieron cuatro personas -entre ellos, el maquinista y el interventor- es un modelo prácticamente en desuso en España que, según la alcaldesa de O Porriño, era "muy viejo". El convoy, identificado con el número 420, pertenece a la serie 592 automotorizada de Renfe, que se mueve gracias a cuatro equipos de combustible diésel capaces de superar los 120 kilómetros por hora. La composición habitual es de un vagón tractor en cada extremo con un coche entre ambos. Cada uno tiene cuatro puertas y asientos orientables según el sentido de la marcha dispuestos a lo largo de un pasillo central. La capacidad es de entre 60 y 80 personas. Para tramos sin electricidad Al utilizar combustible fósil, la combinación carece de los pantógrafos que conectan el vehículo con la catenaria que suministra la electricidad, como puede observarse en la imagen superior. La serie, de acuerdo a la información del operador Renfe, constaba originariamente de 70 trenes que fueron construidos en los años 80 por las empresas Macosa y Ateinsa, hoy agrupadas en la corporación francesa Alstom, una de las mayores proveedoras europeas de material móvil ferroviario. Su misión era prestar servicio en las líneas no electrificadas o en recorridos donde hubiese tramos sin tendido eléctrico.
Después de un uso intensivo, la mayor parte de estos trenes -detalla Renfe- fueron objeto de importantes remodelaciones que permitieron la creación de la subserie 592.2 (?) eléctrica, que presta servicio en recorridos de regionales de Media Distancia. "Otra parte ha sido modernizada para los servicios de Cercanías", añade la compañía. Una parte de los equipos fue entregada a la compañía pública lusa Comboios de Portugal para cubrir los trayectos entre Vigo y Oporto, de 150 kilómetros. Este era el servicio que cubría el número 420 accidentado. Sus operadores, señala el sindicato de maquinistas Semaf, son un grupo reducido de unos 12-14 profesionales (la mitad españoles y la mitad portugueses) que trabajan a ambos lados de la frontera y han recibido formación en idiomas e infraestructuras para poder circular con garantías tanto en España como en Portugal, como han confirmado las autoridades de los dos países. Una línea cuestionada Comboios ha intentado suprimir la línea en varias ocasiones a lo largo de la última década, alegando que la escasa demanda -11 personas de media por trayecto, según la empresa- provocaba pérdidas en sus cuentas. Las protestas de los dirigentes políticos gallegos y la ausencia de una alternativa ferroviaria similar entre Galicia y el norte de Portugal frustraron sus intenciones. Finalmente, Comboios accedió a mantener el servicio a cambio de reordenar las paradas y las frecuencias de paso. Este es el motivo por el que el tren no paraba en O Porriño.





Fuente: 20 minutos.es | Créditos Fotográficos: AP / Salvador Sas | Reuters / Miguel Vidal