Introducción

Recopilación de descarrilamientos y choques en el mundo citando la fuente y créditos fotográficos. Sitio sin fines de lucro.
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Accidente Tren 333

Descarrilamiento Cerca de Olavarría

El accidente se produjo el 8 de marzo de 2022 a las 5.20, por causas que aún se desconocen.

Un tren que circulaba completo con 479 pasajeros y que tenía como destino la ciudad bonaerense de Bahía Blanca descarriló esta madrugada cerca de Olavarría. Tras el incidente, una persona fue atendida en el lugar por un golpe en la cabeza, en tanto que otras 16 fueron derivadas a un centro de salud local por contusiones menores. La parte de la formación afectada quedó tendida de costado.

El descarrilamiento se produjo a unos 10 kiómetros de Olavarría
“Se escuchó una frenada fuerte y después una vibración. No nos dimos cuenta de la magnitud de lo que había pasado hasta cuando salimos y pudimos ver, fue terrible”, le dijo Marco al medio local Infoeme. El hombre contó que debieron permanecer dos horas arriba de la formación siniestrada hasta poder salir.
Dos coches que no llegaron a tumbarse
“Descarrilaron los primeros cinco vagones”, contó en Radio Mitre el intendente de Olavarría, Ezequiel Galli, y detalló que de las 17 personas asistidas por el incidente “ninguno revestía de gravedad”. Los heridos, entre los que se encuentran tres niños según informó el jefe comunal, presentaron algunas fracturas, cortes y contusiones.
No hubo, por suerte, víctimas fatales en este descarrilamiento
La empresa estatal Trenes Argentinos informó que el tren 333, que une la estación de Plaza Constitución con la ciudad de Bahía Blanca, descarriló 10 kilómetros al sur de Olavarría. Según pudo saber LA NACION, la formación estaba saliendo del ejido urbano de esa ciudad. 
Otra vista de la cabeza del tren
“Hubo algunas frenadas previas, fueron unos segundos. Mucha gente estaba durmiendo”, narró una pasajera a TN. En su caso, se trasladaba en un vagón que apenas se inclinó sobre las vías. “Ahora estamos esperando a los colectivos que nos van a llevar a un lugar en Olavarría. Estamos en medio de la nada”, agregó la mujer. Mario Busto, subsecretario de Seguridad de Olavarría, indicó a TN que se pusieron a disposición micros privados de la ciudad para transportar a los pasajeros hasta instalaciones del municipio.
Otra vista de la locomotora y de uno de los vehículos semi volcado

La asistencia de las 479 personas que viajaban en la formación es llevada a cabo por personal de Trenes Argentinos en conjunto con la Policía y los bomberos. El proceso de encarrilamiento y restitución de las condiciones normales de las vías podría demorar algunas horas, por lo que es probable que algunos servicios que circulan por ese corredor se cancelen, advirtió la compañía en su comunicado.

Otras Imágenes


Dos de los vehículos afectados
Otros vehículos afectados 
Parte de los pasajeros en espera de vehículos de calle para su traslado
Pudo realmente ser una tragedia


Otra imagen del descarrilamiento cerca de Olavarría
Fue un descarrilamiento con suerte ya que no hubo víctimas fatales
Traslado de heridos

Fuentes: La Nación.- Fotos: Twitter | Josefina Bargas // Central de Noticias Olavarría | Otras a quiénes correspondan.

Descarrilamiento en España (II)

La pericia del conductor del tren
El conductor esperó al momento propicio para frenar el convoy, que circulaba a entre 120 y 160 km/h, tras cruzar bajo un paso elevado y sortear un talud. La pericia del maquinista del tren que descarriló el miércoles por la mañana en la línea convencional Málaga-Sevilla evitó una catástrofe. Este es el testimonio del interventor que viajaba a bordo del convoy, según informó el secretario general de CGT Andalucía e histórico del sindicalismo ferroviario malagueño, Miguel Montenegro. El técnico de Renfe, que es afiliado de esta formación, puso de relieve que el conductor evitó que el accidente fuera más grave. «Vio que la vía se hundía a su paso, por el peso del tren, reaccionó rápido y lo frenó», aseguró el responsable de CGT. Para ello, tuvo que cerrar con celeridad el regulador de velocidad y accionar el freno de emergencia, aunque aún siguió unos 200 metros por la inercia de la velocidad que llevaba antes de perder el carril.
Una versión en la que coincidieron ayer fuentes técnicas de Adif. Y es que, según la reconstrucción inicial del suceso, el tren diésel de la serie 599 descarriló en el entorno del arroyo de la Alameda, en el municipio de Arahal, donde la vía ya había quedado desguarnecida y sin soporte; por lo que tuvo que sortear un paso elevado para vehículos y un talud, cuya colisión habría resultado fatal. Sobre la velocidad a la que circulaba, a falta de lo que dictamine la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, la Declaración sobre la Red de Adif, que es el documento que especifica las características de todas las vías (actualizada a fecha de este año) estipula que la máxima permitida en ese tramo (bifurcación de Utrera) es de 160 km/h. Sin embargo, debía de ser menor, puesto que venía de un tramo anterior (Osuna-Arahal) que está limitado a 120.
Además, las advertencias sobre la lluvia y el corte que se había producido apenas dos horas antes por balsas de agua hacen suponer que circularía con especial precaución. Como curiosidad, además de los dos trabajadores de Renfe (maquinista e interventor), en el convoy viajaban varios ferroviarios más, empleados de esta compañía y de Adif, que iban como usuarios a trabajar a Sevilla.
En cambio, Montenegro ofrece una versión diferente del origen del accidente. Y es que, asegura, el técnico le explicó que el descarrilamiento se produce antes de llegar a la balsa de agua, en un punto en el que no había barro ni balsas de agua, y es por tanto derivado del mal estado de la vía. El responsable de CGT denunció que las líneas convencionales como están clasificadas como «de tipo B y C», esto es, «de escasa o nula inversión, según la clasificación de Fomento». A lo que añade: «El abandono de Adif y el Gobierno son los responsables de este accidente y de la situación caótica de las líneas convencionales».

Investigación
Adif informó ayer de que el mismo miércoles activó la investigación para esclarecer las causas del suceso. El tramo donde se produjo se encuentra entre El Sorbito y Arahal,  y fue construido por la Junta de Andalucía en 1991. A la espera de las conclusiones definitivas de la investigación interna, que se remitirán a la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios en un plazo de tres meses, los datos conocidos hasta el momento apuntan a que una gran avenida de agua anegó el cauce y descalzó la vía en el punto donde se produjo el descarrilamiento. Esta es la primera vez, desde su puesta en servicio hace 26 años, que en el tramo del accidente el nivel de las precipitaciones provocan una incidencia como esta en la infraestructura ferroviaria. La empresa pública asegura que ha garantizado los reconocimientos de vía estipulados en el Manual de Prevención y Gestión de Incidencias de la compañía, y ha cumplido los protocolos según la clasificación de riesgo de la zona y las alertas recibidas por Aemet.
Fuente: Diario Sur (Malaga-España). Fotos: Salvador Salas

Descarrilamiento en España (I)

Fomento, Adif y Renfe investigan la decisión de permitir el paso por la zona, después de que la línea se cortara a primera hora por balsas de agua.

Sucedió en Málaga el 29 de noviembre 2017, por fuertes lluvias. El accidente se registró en el Km. 19,500, en la misma línea que se había visto afectada a primera hora de la mañana por los efectos de las fuertes lluvias, y que obligó a trasbordar dos trenes por carretera. El Ministerio de Fomento, el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) y Renfe investigan ahora si fue correcta la autorización para la circulación en un eje donde ya se habían producido incidencias el mismo día. Los pluviómetros recogieron más de 110 litros por metro cuadrado, lo que provocó el desbordamiento del río Guadaíra y de otros muchos arroyos de la zona; así como el corte de carreteras, entre ellas, la A-92.


El suceso se produjo a unos seis kilómetros del que ya había sido cortado entre las 7.45 y las 9.25 por la formación de balsas de agua (entre los puntos kilométricos 25,000 y 25,200) y fue reabierto a partir de ese momento. Apenas media hora después se produjo el descarrilamiento. Este hecho generó un cruce de críticas entre la presidenta de la Junta, Susana Díaz; y el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna. La primera exigió a Adif explicaciones sobre la reapertura de la vía «en esas condiciones». De la Serna, por su parte, explicó que la causa había sido el desbordamiento del río Guadaíra, que se produjo una vez recuperado el servicio antes del suceso. El ministro indicó que, a falta del informe de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, «no es imprudente» decir que todo apunta a que ese desbordamiento ha provocado el deslizamiento del tren de la vía. De la Serna afirmó que antes del paso del tren «no existía un problema en este lugar» por las inundaciones y el convoy anterior, en sentido Sevilla-Málaga, pudo cruzar por el mismo sitio sin problemas.


El desbordamiento se produjo «con posterioridad», por lo que no se pudo tomar ninguna decisión para evitar que se hubiese producido el accidente. Por eso, rechazó las críticas de la presidenta de la Junta, al tiempo que reprochó a Díaz que intente «utilizar política y partidistamente este accidente», en vez de ayudar a solucionar la atención a las personas afectadas y la investigación sobre el suceso. Además, le reprochó que no se haya puesto en contacto con el Ministerio ni con el Gobierno «en ningún momento». A las dudas sobre la actuación de Renfe y Adif también contribuye el testimonio de una viajera afectada, Rosario Cañete, quien dijo a la agencia Efe que media hora antes del accidente un revisor avisó en los vagones de que iban a hacer un transbordo en autobús por el mal estado de la vía, aunque luego continuaron con normalidad, 15 minutos después les dijeron que seguiría el viaje hasta Sevilla, y poco después se produjo el accidente.


En cambio, fuentes de Renfe y de Adif enmarcaron este mensaje en la cercanía en el tiempo entre el momento en que se produjo el mensaje del trabajador y el primer corte, que supuso la activación de un plan de trasbordos. Al respecto, recuerdan que Adif «dio vía» a las 9.25 horas, por lo que el mensaje se estaba refiriendo a aquella interrupción anterior, y no a que el trazado estuviera en mal estado en general.
El suceso
El tren de media distancia de la línea convencional que salió de Málaga con destino a Sevilla a las 7.40 horas descarriló en torno a las 10.00 de ayer a unos ocho kilómetros de la estación de El Arahal, entre esta localidad y El Sorbito, en la provincia de Sevilla. A bordo viajaban unos 70 pasajeros. Más de la mitad resultaron heridos, según fuentes del servicio de coordinación de emergencias 112 Andalucía y de la Junta. De ellos, 35 fueron leves y dos graves. El más preocupante era un hombre que sufrió una fractura de pelvis (aunque no se teme por su vida), y que fue trasladado en helicóptero al hospital Virgen del Rocío de Sevilla. El segundo, una mujer de edad avanzada que presentaba diversas fracturas. Su estado no revestía tanta gravedad como el primero, pero su situación y su historial clínico llevaron a un traslado también por medios aéreos, ambos del 061. Un tercero se quedó en observación en el de Bormujos. El resto fueron desplazados por tren a Dos Hermanas, junto a los profesionales sanitarios. Finalmente, la mayoría recibieron el alta, salvo un grupo, que fue distribuido entre diferentes hospitales de la provincia para someterlos a más pruebas.


La riada que afloró súbitamente por una tromba de más de 110 litros por metro cuadrado dejó la vía sin base y es la causa más probable del suceso. Así lo apuntaron a SUR fuentes técnicas consultadas, y la hipótesis fue confirmada posteriormente por el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna. En el entorno, se produjo una desbordamiento del río Guadaíra, y alguno de sus arroyos fue el que socavó la plataforma de balasto, que se hundió al paso del convoy. El carril se quedó desguarnecido y sin traviesas en un tramo de hasta 100 metros. A consecuencia, la composición circuló el doble de esta distancia con el tercer vagón, que era el último, con un lateral fuera de la vía, aunque no llegó a volcar. Ello produjo una sucesión de fuertes sacudidas, que los testigos describen como un «terremoto».


Adif movilizó un tren taller con base en la provincia de Córdoba para retirar el convoy dañado y reparar la vía, que ha sufrido importantes desperfectos. En tanto permanezca interrumpido el tráfico, Renfe establecerá un plan alternativo de transporte por carretera para los servicios afectados (Sevilla-Málaga y Sevilla-Granada-Almería). Sucesos como el de ayer son muy poco frecuentes. Habría que remontarse a marzo de 2005 para encontrar un caso similar, el de un convoy que descarriló en Antequera tras chocar contra una roca que cayó de una ladera por el temporal. De los 20 pasajeros, sólo dos resultaron heridos leves.

Fuente: Diario Sur (Málaga - España). Fotos Salvador Salas.

Descarrilamiento en India

19 de agosto de 2017.- India sufrió este sábado una nueva tragedia ferroviaria, la segunda en lo que va de año, que se cobró, al menos, 20 vidas y dejó un centenar de heridos, solo seis meses después de que 39 personas murieran en otro descarrilamiento. El accidente se produjo en el norteño Estado de Uttar Pradesh, cuando pasadas las 17.30 hora local (12.00 GMT) el expreso 18.477 de Utkal Express se salió de la vía, en un aparatoso siniestro, a la altura de la localidad de Muzaffarnagar. A menos de 100 kilómetros de su destino y tras haber cruzado buena parte del país desde la ciudad oriental de Puri, diez de sus vagones descarrilaron, según confirmó el Ministerio de Ferrocarriles. El siniestro dejó varios vagones montados encima de otros, volcados o constreñidos en un amasijo de hierros, por lo que las labores de rescate se prolongaron durante cerca de cinco horas.


El ministro de Ferrocarriles, Suresh Prabhu, que dio por terminadas las operaciones de rescate pasadas unas cinco horas desde el accidente, anotó de madrugada en la red social que han comenzado los trabajos de reconstrucción en el lugar del siniestro. Según el ministro, el primer vagón descarrilado fue puesto de vuelta en la vía al filo de la medianoche. El número de muertos por el descarrilamiento de un tren hoy en el estado de Uttar Pradesh, en el norte de la India, se eleva ya a 23 y el de heridos a 40, mientras continúa en marcha el operativo de rescate.


La Policía de Uttar Pradesh confirmó, en un comunicado, la muerte de al menos 23 de los pasajeros del tren Kalinga Utkal Express, que se salió de la vía pasadas las 17.30 hora local (12.00 GMT) a la altura de Muzaffarnagar. Otras 40 personas han sido rescatas, hasta el momento, con heridas de diversa consideración. El Ministerio de Ferrocarriles explicó en su cuenta de Twitter que descarrilaron diez vagones del tren número 18.477 procedente de la localidad oriental de Puri y con destino Haridwar, a menos de 100 kilómetros del lugar de siniestro.


"Se están haciendo todos los esfuerzos para garantizar unas rápidas operaciones de socorro y rescate", afirmó el titular del departamento, Suresh Prabhu, en la misma red social. Imágenes emitidas desde el lugar por televisiones locales muestran vagones subidos completamente encima de otros y cómo voluntarios y equipos de rescate tratan de excarcelar a los pasajeros atrapados.


El primer ministro indio, Narendra Modi, y el presidente, Ram Nath Kovind, han mostrado su pesar por la tragedia en sus respectivas cuentas de Twitter, donde coincidieron en trasladar su apoyo a las familias de las víctimas. El pasado enero, 29 personas murieron y 50 resultaron heridas al descarrilar un tren en el sureño estado de Andhra Pradesh, mientras que en noviembre otro accidente ferroviario se saldó con 146 fallecidos y alrededor de 200 heridos en el norte del país.


La red ferroviaria india, con 65.000 kilómetros de recorrido, es la cuarta más larga del mundo, detrás de las de Estados Unidos, Rusia y China, y cuenta con 1,3 millones de empleados y 12.500 trenes, que transportan a diario a unos 23 millones de pasajeros. Según un estudio difundido por el Ministerio de Ferrocarriles, la inversión en seguridad resulta clave en el sistema ferroviario indio, donde en la última década se han producido 1.522 accidentes en los que han muerto 2.331 personas.

Fuente: Sitios web | Agencias Reuters, AFP, AP.

Descarrilamiento en Bélgica

Leuven (Bélgica), 18 de febrero de 2017

Un tren de pasajeros se descarriló hoy sábado 18 de febrero de 2017 y quedó volcado en uno de sus costados cerca de Bruselas, en un percance que dejó una persona muerta y 20 heridas, informaron las autoridades.
El alcalde de Leuven, Louis Tobback, dijo que la persona que murió en el accidente posiblemente no iba a bordo del tren, sino que se vio atrapado o estaba cerca de las vías.
El accidente ocurrió por la tarde, cuando el tren partía de la estación Leuven a baja velocidad en dirección del aeropuerto de Bruselas y la capital de Bélgica.
Fotos del accidente mostraban un pasajero tendido en el suelo. Tobback dijo que la mayoría de los heridos tuvieron lesiones menores.
Todo el tráfico ferroviario de entrada y salida en Leuven, a unos 20 kilómetros (12 millas) al este de Bruselas, se vio interrumpido por el descarrilamiento. Las autoridades investigan las causas. 

 EFE
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Sevenoaks 1927

Una gran máquina ténder 264 que arrastraba un tren expreso de Cannon Street a Deal, el 24 de agosto de 1927, comenzó a bambolearse cuando iba a 97 km/h según se aproximaba a Sevenoaks. La máquina descarriló y el tren fue a estrellarse contra los pilares de un puente; a consecuencia del choque murieron 13 pasajeros.

Como tantos veranos ingleses, el de 1927 fue muy húmedo. Incluso se podría decir que fue el verano más húmedo que se recordaba en muchos años en el sur de Inglaterra. El 24 de agosto no era un día muy diferente. Esa mañana habían descargado tres grandes tormentas sobre la campiña de Kent; el suelo estaba encharcado y el terreno cretáceo y calizo había perdido parte de su firmeza.
La antigua línea principal del South Eastem Railway que nacía en Charing Cross y Cannon Street, discurría por el puente de Londres y, en seguida, tras pasar por New Cross -a ocho kilómetros de la salida- comenzaba a ascender los 19 km que le separaban de la cumbre de North Downs, en Knockholt. Las rampas eran de al menos 8,33 milésimas por metro aunque en ocasiones, concretamente en Orpington, disminuían hasta 3,22 milésimas por metro. Una vez arriba, había una bajada hacia Dunton Green de unos seis kilómetros, pero los trenes se metían de inmediato en el túnel Polhill, de unos 2.380 metros.
Al salir del túnel, los trenes discurrían por profundas zanjas y terraplenes hasta llegar a la cuesta de Dunton Green, desde donde había tres kilómetros de subida hasta Sevenoaks. Al acercarse a este punto la línea se metía en garganta sobre la que cruzaba un puente por el que circulaba el tráfico rodando. Su forma era poco corriente porque tenía arcos separados para cada una de las vías; por tanto había un pilar entre las líneas de subida y bajada.
El expreso de las 5 de la tarde desde Cannon Street a Deal, vía Ashford y Folkestone, debía cubrir su recorrido de 90 km en 65 minutos, sin hacer ninguna parada hasta llegar a Ashford. Era un horario apretado debido a la lentitud exigida en el comienzo del tramo a causa de lo tortuoso de la vía entre Cannon Street y el puente de Londres. Dos de las empresas que formaban Southern Railway -London Brighton & South Coast Railway (LBSCR) y South Eastern & Chatham Railway (SECR)- disponían de grandes máquinas ténder para arrastrar los expresos que iban hacia la costa. Su recorrido era relativamente corto, de unos 80 a 110 km, a diferencia de lo que sucedía en otros ferrocarriles, en los que normalmente este tipo de máquinas se utilizaba para arrastrar trenes de larga distancia.
A pesar de que las máquinas ténder estaban diseñadas para circular en ambas direcciones con objeto de no tener que dar la vuelta, los maquinistas de Southem preferían que la máquina estuviera a la cabeza del tren, por lo que generalmente le daban la vuelta al finalizar el trayecto. Al tren de las 5 de la tarde se le había asignado la n° A800 River Cray, de la Serie K 2-6-4T.
Como todas las máquinas de SECR diseñadas por Maunsell, las de la serie River tenían una línea vanguardista. Disponían de correderas de distribución Waischaert exteriores, con la plataforma instalada por encima del nivel de los cilindros y ruedas motrices, descendiendo luego de nivel en la zona de la cabina y la carbonera. Esto quiere decir que los depósitos de agua estaban situados en la parte más elevada de la plataforma.

Las ruedas acopladas delanteras de la locomotora fueron las primeras en descarrilar aunque en principio se creyó que el culpable había sido el boggie giratorio delantero, que acabó debajo de las ruedas motrices. Otros daños originados a la máquina fueron la destrucción de la mayor parte de la maquinaria. El cilindro izquierdo, el pistón, la válvula del pistón y el tope. Los depósitos, la cabina del conductor y la carbonera también sufrieron las consecuencias del choque.
Fuerte bamboleo
El tren ya había superado la subida hacia Knockholt y aceleró en el túnel de Polhill a unos 90 o 95 km/h. Continuó hacia Dunton Green y, aunque el conductor dijo después que la máquina había estado funcionando normalmente, a algunos pasajeros les pareció que los coches circulaban ladeados entre Polhill y Dunton Green. Cuando atravesó los cambios de agujas de la estación de Dunton Green, el maquinista notó que la máquina iba bastante mal, traqueteando y con un fuerte balanceo de costado. Había dado más vapor para la subida de Sevenoaks y de repente percibió un fuerte golpeteo en la parte delantera. A veces este ruido procede de la corredera de distribución o de las bielas que conectan las ruedas a los pistones, debido al desgaste, pero después de cortar el vapor todavía siguió oyéndolo. Pensó que las ruedas del boggie giratorio delantero se habrían salido de los carriles, así que frenó. Antes de que surtiera efecto, la máquina llegó a otra serie de cambios de agujas donde la locomotora y el tren descarrilaron. 
El impulso arrastró al tren hacia adelante sobre el balasto, y la máquina y los dos primeros coches atravesaron el arco de la izquierda del puente. La mayoría de los coches se soltaron y el que iba en cuarto lugar quedó literalmente triturado al chocar con los pilares del puente. El quinto era el coche Pullman Carmen, que quedó atravesado en las vías después de chocar contra la base de los arcos del puente. Su fuerte estructura le salvó de la destrucción, aunque quedó muy malparado porque los tres últimos coches le empujaron contra el puente.
Para entonces el tren ya no tenía inercia y, a pesar de haber descarrilado, los siguientes coches no quedaron muy dañados. Los cuatro primeros quedaron prácticamente destruidos e, inevitablemente, el número de víctimas en ellos fue elevado. Se contabilizaron 13 muertos, 21 heridos graves y 40 leves.
¿Cómo ocurrió este accidente? ¿Fue a causa del estado de la vía, de un problema en la locomotora, de su diseño, o acaso fue el tiempo el responsable? En la subsiguiente investigación -al frente de la cual estaba el inspector Sir John Pringle- quedó de manifiesto que incidieron todos estos factores en conjunto, sin ser ninguno de ellos el único responsable.
¿Qué fue mal?
Pronto se constató que las locomotoras de la Sene River 2-6-4T tenían fama en las antiguas rutas de SECR de unas prestaciones bajas. Había habido tres descarrilamientos previos en la Serie, todos en la línea de Swanley a Ashford, a pesar de que se hicieron modificaciones para el ajuste de la suspensión del boggie giratorio delantero y del posterior. Algunas unidades de la Serie se utilizaron en la línea Londres-Brighton y en esa ruta no se informó de que existiesen problemas.
Después de que una de las grandes máquinas tender de LBSCR descarrilara, se sugirió que el agua se había salido de los depósitos provocando un movimiento de bamboleo que disminuía la estabilidad de la máquina. ¿Le había pasado lo mismo a la n° 800 en Dunton Oreen? Sir Herbert Waiker, el director general de Southern Railway no estaba muy satisfecho con los resultados de las máquinas de la Serie River y como primera medida las retiró del servicio hasta que se comprobara su funcionamiento. Sin embargo, Sir John Pringle (el responsable de la investigación) sospechaba que el fallo no residía enteramente en el diseño de la máquina.
Se puso en contacto con Nigel Gresley, ingeniero jefe de LNER y acordó realizar una serie de pruebas en la línea principal de la antigua Great Northern Railway, entre St. Neots y Huntingdon, que incluía las contracurvas a lo largo del río Ouse, en Offord. Se utilizaron dos máquinas de la Serie River 2-6-4T; una, la n° A803 era de dos cilindros y la otra, la n° A890 era la única existente de tres cilindros. La locomotora ténder de la Serie King Artur 4-6-0 (n° E782) intervino en la prueba como testigo. Las locomotoras de la Serie River corrieron con la chimenea y la carbonera hacia adelante a velocidades de hasta 129 km/h y todos los informes fueron positivos respecto a su estabilidad y suavidad de funcionamiento sin que hubiera indicios de bamboleo.
Waiker quiso realizar también algunas pruebas en otras de sus líneas principales, la antigua ruta de London & South Westem Railway entre Walton on Thames y Woking, donde los trenes expreso circulan regularmente a una velocidad de hasta 130 km/h. Pero allí la historia fue muy diferente. Las 2-6-4T circularon todas con fuertes bamboleos incluso en los tramos rectos. Los ingenieros independientes que supervisaron las pruebas opinaron que las máquinas corrían peligro de descarrilar. Incluso la King Artur 4-6-0, una Serie que se utilizó con regularidad en la ruta, respondió tan mal como las 2-6-4T.

El sólido coche Pullman Carmen soportó bien el accidente. La luz del destrozado vestíbulo todavía seguía encendida al día siguiente del suceso. El coche, construido en 1891 pero todavía en servicio, fue desguazado allí mismo.
Sir John Pringle decidió que había que revisar con más detalle los estándares de las vías. El terraplén cercano a Dunton Green estaba formado por greda y, el balasto de asiento, en parte por piedra y en parte por guijarros mezclados con tierra o ceniza para darle consistencia. El balasto formado por guijarros o grava extraída de la costa no sujeta la vía tan firmemente como la piedra de cantera triturada con aristas afiladas, porque los guijarros son redondeados y se mueven con más facilidad; de ahí la necesidad de emplear un agente aglutinante. Eso hacía que hubiera poco drenaje. El balasto de guijarros se utilizaba también como balasto de superestructura, e igualmente con aglutinante.
La parte inferior de las traviesas estaba a nivel con la zanja de drenaje, que facilita la salida del agua para que no se estanque en la superficie de la vía. Sin embargo, el agua de lluvia no se podía drenar fácilmente del balasto y, con las grandes lluvias de ese verano, sin duda había zonas blandas en los terraplenes de greda y en el balasto que sustentaba las traviesas. Con el peso del tren circulando a toda velocidad, las traviesas habían ido hundiéndose poco a poco en el balasto, que a su vez se había incrustado en el lecho de greda. Había, por tanto, desniveles en la vía que hacían que la locomotora se bamboleara en marcha.
Vías en mal estado
Sir John Pringle llegó a la conclusión de que la vía en Dunton Green no cumplía con los estándares requeridos para la circulación de trenes pesados y rápidos. No sólo se trataba de que el lecho de la vía y el balasto fueran deficientes en algunas zonas, que no tuvieran el drenaje apropiado, sino que la propia vía no estaba en buenas condiciones de mantenimiento. No tenía peraltes adecuados (la elevación de los raíles externos en las curvas) ni el ancho de vía preciso. Sir John Pringle estaba convencido de que las fuertes lluvias de la mañana del día del accidente habían contribuido a aumentar los defectos de la vía.
Recomendó que SR acometiera el reforzamiento del lecho en algunas secciones para mejorar la cimentación de las vías y colocar una buena capa de balasto de piedra pura debajo y alrededor de las traviesas.
La empresa tenía menos de cuatro años de existencia y había heredado las vías de sus antecesores. La South Eastem Railway utilizó balasto de guijarros o grava que venía de la zona de Dungeness y aunque barato, abundante y adecuado para las cargas ligeras y velocidades moderadas de la época victoriana, era inadecuado para el rápido y pesado tráfico de la época posterior a la Primera Guerra Mundial. Como resultado de los comentarios de Sir John Pringle, Southem se decidió a mejorar los estándares de sus principales rutas con un balasto adecuado.
Por lo que se refiere a las locomotoras de la Serie River, el informe de Sir John Pringle, basado en las pruebas, dejó claro que tanto el ajuste de la suspensión como el elevado centro de gravedad y la pérdida de agua de los depósitos contribuían a incrementar el movimiento de vaivén producido por una vía en mal estado, que en determinados momentos podía ser peligroso. Esto fue suficiente para Sir Herbert Waiker. Retiró las locomotoras ténder de la Serie River y las hizo reconstruir con depósitos laterales y eliminando la carbonera trasera para convertirlas en las máquinas ténder 2-6-0 conocidas como la Serie U o, en el caso de las máquinas de tres cilindros, la Serie U1.

Los grandes depósitos de agua de la serie River estaban situados sobre una elevada plataforma, lo que hacía que el centro de gravedad de estas locomotoras también fuese elevado. Antes del accidente ya se había decidido no seguir fabricando estas máquinas, ya que los trenes cada vez más pesados hacían inadecuada su capacidad de agua.


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Este coche fue enderezado durante las operaciones de salvamento. De las ocho unidades de que se componía el convoy sólo fue posible reparar cuatro, ya que la estructura de madera revestida de acero no soportó bien el choque. 
Al fondo de la fotografía, junto al terraplén, puede verse la locomotora.
                 












Rodando hacia el desastre
Un conjunto de factores hacen sospechar que el desastre de Sevenoaks era algo que no cogió por sorpresa. Al principio se culpó del choque al diseño de la Serie River 2-6-4; en consecuencia, fue retirada del servicio inmediatamente. 
La serie había sufrido ya tres descarrilamientos -en Bearsted, Maidstone East y Wrotham- y se creía que el elevado centro de gravedad derivado de la ubicación de los depósitos de agua era el factor determinante. Sin embargo, las locomotoras rodaron sin problemas en la línea LNER entre St Neots y Huntingdon, que tenía un buen mantenimiento. La vía de SR, con un balasto muy ligero, no era lo bastante firme para soportar los modernos trenes, más rápidos y pesados; el balasto tampoco drenaba muy bien y aquel verano de 1927 había batido el récord de lluvias. Todas estas circunstancias combinadas hicieron que la River Cray se abalanzara a una carrera que acabó en el descarrilamiento.
Máquinas ténder exprés
Después de ver como LBSCR operaba con máquinas 4-4-2T, 4-6-2T y 4-6-4T, SECR introdujo, después de la Primera Guerra Mundial, la Serie K 2-6-4T. Las grandes máquinas 4-6-4T de LBSCR habían tenido algunos problemas, entre ellos el bamboleo a causa de las pérdidas de agua de los depósitos, que se solucionó con mamparas en su interior. Pero igual que la Serie 2-6-4T de SECR, las Brighton 4-6-4T se volvieron a construir como máquinas ténder de la Serie Remembrance. Cuando la serie River fue reconstruida, los depósitos y boggies se almacenaron en Ashford y se integraron en las 15 máquinas de la Serie W 2-6-4T.

Recomendaciones
Sir John Pringle descubrió que el accidente de Sevenoaks tuvo diversas causas. Los estándares de la vía eran pobres. El balasto de guijarros compactados con ceniza y tierra no era adecuado para sustentar unas vías por las que tenían que circular trenes rápidos y pesados. El drenaje era malo y las traviesas estaban a veces situadas por debajo del nivel del desagüe, por lo que el agua se estancaba en la vía. Los niveles superiores de la vía quedaban fuera de los límites; en consecuencia, el peralte de las curvas no era uniforme, lo que hacía que las máquinas se bambolearan. Las lluvias contribuyeron a que se formaran zonas blandas y, por tanto, las traviesas y el balasto se hundían en el lecho de greda. Las máquinas de la Serie River habían mostrado su inestabilidad en distintas vías, pero en las pruebas realizadas se comprobó que rodaban muy bien sobre vías en buen estado de mantenimiento, como la línea principal Great Northern. Sir John recomendó que se llevara a cabo el reforzamiento de la vía y que se dotara a las patrullas de vigilancia con herramientas y equipo adecuado para mantener en buen estado la línea, especialmente el peralte de las curvas.
Fuente: El Mundo de los Trenes - Ediciones del Prado S.A. 1998 - Madrid - España

West Ealing, 1973

Un tren de Cercanías procedente de Paddington, lleno hasta los topes, descarriló cuando iba a una velocidad de unos 113 km/h, debido a que una puerta de la caja de baterías, que se había abierto y estaba colgando sin que nadie lo advirtiera, golpeó la biela encerrojada y los contracarriles. Diez personas murieron en esta tragedia.

La línea principal que va de Londres Paddington al oeste ha estado siempre bien preparada para la velocidad, ya desde la propia terminal: a una milla más o menos de distancia de la salida se permitía una velocidad de 113 km/h. La ruta tiene cuatro vías hasta Didcot, a unos 80 km de Paddington, emparejadas con las líneas par e impar principales, conocidas en la zona sur como líneas rápidas, y como vías par e impar de desdoblamiento en la zona norte. A intervalos hay pasavías que unen la línea principal con las de desdoblamiento. En el empalme de Longfield Avenue, entre Ealing Broadway y West Ealing, un pasavías de la línea principal impar a la de desdoblamiento impar permitía a los trenes pasar de la línea principal impar a la de desdoblamiento impar y -en caso necesario- desviarse a la derecha en West Ealing, tomando el ramal de Greeford. El pasavías de Longfield Avenue y la señalización de la zona estaban controlados en la década de los setenta desde la cabina de enclavamientos de Old Oak Common, a unos pocos kilómetros de Paddington. La señalización se había modernizado en los años sesenta mediante bloqueo de circuito de vía, y la determinación de las rutas por los guardagujas de Old Oak Common mediante el manejo de pulsadores e interruptores en el diagrama de vía de la cabina de enclavamientos. Las señales eran más antiguas, del tipo conocido como reflectores. Los tres colores principales -rojo, amarillo y verde- se mostraban a través de una lente; para cambiarlos, se hacía girar un disco con filtros coloreados. Dichos filtros se fijaban mediante controles electromagnéticos situados delante del foco principal. La segunda luz amarilla, para dar la indicación de doble amarillo, estaba colocada sobre la lámpara principal del reflector.
Largos trenes suburbanos
La mayoría de los trenes Suburbanos que salen y llegan a Paddington estaban formados por Unidades Diésel. Sin embargo, varios de los convoyes de la hora punta, especialmente los que circulan más allá de Reading en la línea de Newbury y a través de Didcot a Oxford, estaban compuestos por coches de pasillo lateral procedentes de la línea principal, y arrastrados por locomotoras convencionales, componiendo a menudo lentas formaciones. De este tipo era el tren de las 17.18 h. de Paddington a Oxford. El miércoles 19 de diciembre de 1973, el tren de las 17. 18 h. estaba compuesto por 11 coches, todos Mark I de BR con pasillo lateral, cuatro de los cuales tenían compartimientos de primera clase. Como era víspera de Navidad, el tren iba lleno hasta los topes de trabajadores y personas que se desplazaban a Londres a comprar, a pesar de que se las desanimaba a utilizar los trenes en las horas punta. Tenía asientos para 622 pasajeros, aunque la venta de billetes indicó un total de 650 personas a bordo, así que debía haber algunos viajeros en los pasillos. La locomotora era una diésel-hidráulica de la Serie Western C-C, la N° 1.007 Western Talisman. En el plan original de modernización de 1955, la Western Region de British Rail siguió criterios propios y adoptó para su flota de locomotoras la fuerza motriz diésel alemana, con equipamiento eléctrico y transmisión hidráulica, en vez de las diesel-eléctricas utilizadas por otras regiones y preferidas por los altos ejecutivos de BR. El resultado fue una gama única de locomotoras en la Western Region, mucho más ligeras que las pesadas diésel eléctricas empleadas en otras partes, pero que necesitaban instalaciones especiales para su mantenimiento. La Serie más potente era la Western, de 2.700 CV y montada sobre dos bogies de tres ejes. El nombre de todas las locomotoras empezaba por Western. En la década de los 70, la dirección de BR había decidido acabar con las locomotoras hidráulicas que tenían un alto coste de mantenimiento. Para entonces, las máquinas ya estaban empezando a mostrar síntomas de envejecimiento; 10 ó 15 años no eran demasiado para otras máquinas, pero sí para las diésel. La N° 1.007 estaba dando muchos problemas. Había sido asignada al depósito de Laira, en Plymouth, donde permaneció entre el 8 y el 12 de diciembre para lo que se denominaban revisiones "A" y "B", que tenían lugar cada determinado número de horas de servicio. 

Una vista general del descarrilamiento de West Ealing muestra la locomotora diésel-hidráulica Nº 1007 de la Serie Western tumbada de costado en la parte inferior de la fotografía. El pasavías de reducción de velocidad impar puede verse a la derecha de la grúa que se encuentra más arriba. 















El 12 de diciembre, la Nº 1007 se hizo cargo del tren de las 05.45 h. Plymouth-Paddington y del de las 17.45 h. Paddington-Westbury. Al llegar a este último punto, necesitó reparaciones debido a la pérdida de refrigerante, a la pérdida de aceite de la transmisión y a un problema de inversión de marcha. Al día siguiente, la locomotora pudo circular sin ayuda de vuelta a Plymouth, donde se sustituyó uno de sus dos motores diésel. El 14 de diciembre, la N° 1.007 se encargó del servicio Plymouth Bristol de las 19.00 h. pero de nuevo surgieron problemas debido, esta vez, a una avería del sistema automático de alarma (AWS). Fue reparada, y al día siguiente encabezó trenes de pasajeros a Exeter y Plymouth, pero durante el día se presentó otro fallo del AWS. El 17 de diciembre, le asignaron el tren de las 05.45 h. Plymouth-Paddington, pero ya en Reading volvió a tener problemas, y tuvo que acudir una locomotora de socorro para que el convoy llegara a Paddington. Desde allí fue remolcada al depósito de Old Oak Common por una máquina diésel, y se realizaron reparaciones en el motor que no se había sustituido cuatro días antes en el depósito de Laira. En Old Oak Common, se recargaron las baterías empleadas para arrancar el motor diésel y alimentar el equipamiento auxiliar y los mandos. La caja de baterías del lado sur se abrió para que el electricista conectara a los bornes las pinzas de los cables. Las puertas de la caja de baterías estaban articuladas con bisagras por la parte inferior, y normalmente se mantenían subidas, cerradas con un pestillo. Éste consistía en una simple hoja de acero, que se accionaba mediante una llave cuadrangular para que se introdujera en la ranura correspondiente del bastidor de la caja de baterías. Como precaución adicional había un retén de seguridad periforme. Las cajas de baterías estaban situadas justo debajo del costado principal de la locomotora, enmarcadas por los paneles de la carrocería, que se prolongaba hacia abajo. Cuando la puerta se abría, hacía las veces de mesa para poder extraer las baterías con objeto de revisarlas o cambiarlas.
Una vez finalizadas las reparaciones en Old Oak Common, la número 1.007 fue devuelta al servicio a las 14.00 h. y se le asignó arrastrar coches vacíos a Paddington para formar el tren de las 16.48 h. con destino a Worcester. Cuando éste efectuó su salida, la N° 1.007 se dirigió a los apartaderos de vehículos de Paddington Yard y luego regresó al andén N° 2 para engancharse a los coches que formaban el tren de las 17.18 h. a Oxford. El tren de las 17.18 h. salió con 11 minutos de retraso, pero una vez en marcha el viaje transcurrió con aparente normalidad excepto porque el maquinista notó una sacudida al acercarse a la estación de Ealing Broadway a 113 km/h. Pensó que se trataba de alguna junta de carril defectuosa y decidió informar del incidente en Reading. A cosa de medio kilómetro de allí, cuando la locomotora se acercaba a los puntos frontales del pasavías que llevaba de la línea principal impar a la de desdoblamiento impar en Longfield Avenue, sufrió una tremenda sacudida que llevó literalmente en el aire su extremo posterior. La n° 1.007 volcó sobre el costado derecho y se arrastró unos 180 m. sobre las vías principales par e impar antes de detenerse.

La N° 1.007, Western Talisman, aparece aquí volcada. El espacio donde estaba situada la puerta abierta de la caja de baterías puede verse en los paneles laterales de la parte inferior, entre los bogies, justo encima del policía.
Descarrilamiento masivo
Esa brusca detención a 113 km/h. originó el caos. El coche de cabeza había descarrilado hacia la izquierda, pero seguía enganchado a la locomotora por los topes y se mantenía en pie. Los siguientes cinco vehículos saltaron por los aires y resultaron muy dañados. Quedaron atravesados en las vías, obstaculizando las cuatro, con el segundo coche tendido de costado. Los seis sufrieron graves daños, y algunos quedaron prácticamente convertidos en un amasijo de chatarra. El resto de los coches descarriló sobre la línea principal impar. Por suerte no venía ningún tren por las otras tres vías; en ese caso, el desastre hubiera sido mucho peor. Ya fue bastante con 10 pasajeros muertos y 94 heridos, de los cuales 53 tuvieron que ser ingresados en el hospital. No fue difícil descubrir las claves del repentino descarrilamiento. A lo largo de la línea de Paddington, resultaron dañadas diversas instalaciones y dispositivos situados junto a la vía. En Old Oak Common, una señal de "límite de zona de maniobras", ubicada a unos 90 cm. del carril izquierdo y a 30 cm. sobre el nivel del mismo, recibió un fuerte impacto; en Acton, resultaron dañadas las sujeciones de los cables a la pared del andén, y las piedras de remate de la rampa de aproximación al andén de Ealing Broadway fueron desplazadas de su sitio.
En Longfield Avenue, algo había golpeado la aguja y la biela frontal del cerrojo entre el motor de la aguja y el espadín con tal fuerza que la biela se dobló y la maquinaria del cambio quedó destrozada, haciendo que los espadines se desplazaran a la posición contraria bajo la locomotora, y que las ruedas traseras se desviaran hacia la línea principal par. El examen de la locomotora demostró que la puerta de la caja de baterías era la culpable. No estaba cerrada, y el retén periforme no estaba puesto. A pesar de todo, la puerta había permanecido cerrada mientras la locomotora viajaba a Paddington con los coches vacíos y cuando se enganchó a sus propios coches, pero en algún momento, tras partir con el tren de las 17.18 h. se abrió y quedó en posición horizontal, con lo que sobresalía unos 30 cm. por fuera del gálibo de carga máximo normal. En consecuencia, golpeó la señal de "límite de zona de maniobras"; posteriormente, al golpear las piedras de remate de Ealing Broadway, las tirantas fueron arrancadas, con lo que la puerta se abatió por completo quedando unos 60 cm. por fuera del carril izquierdo y 15 cm. por debajo. Los próximos objetos que encontró en su camino fueron las bielas encerrojadas de los frontales en los pasavías de Longfield Avenue, que embistió a 113 km/h. abriendo los espadines violentamente. Estaba claro que la caja de baterías no había sido cerrada tras las reparaciones y la carga de las mismas en el depósito de Old Oak Common. El accidente puso de manifiesto la absoluta carencia de sistemas de inspección que garantizasen que las puertas de la caja del vehículo, de la caja de baterías, las escotillas, etc. quedaran debidamente cerradas antes de que las locomotoras fueran devueltas al servicio. También se había realizado en Laira una modificación no autorizada en los retenes de seguridad periformes, lo que permitía que quedarán levantados, aunque se hizo con la intención de ayudarles a descender.

Las grúas consiguieron levantar los coches destrozados en la mañana del 20 de diciembre de 1973. Los coches de cola habían sido retirados durante la noche, pero el grueso del trabajo no pudo comenzar hasta que todas las víctimas fueron trasladadas del lugar de los hechos. A la derecha de la foto, puede observarse la gran distancia existente entre las líneas rápidas par e impar situadas a la derecha, consecuencia del ancho original de siete pies y un cuarto de pulgada.
Las cajas de las baterías de la locomotora Nº 1007
Una caja sin cerrar
Las puertas de la caja de baterías de las locomotoras diésel de la Serie Western eran sólidas y pesaban 36 Kg. Estaban articuladas con bisagras por la parte inferior y cuando estaban en posición horizontal quedaban sujetas por dos tirantas plegables de metal. 
Al abrirlas, sobrepasaban la anchura máxima permitida. Cuando las tirantas fueron arrancadas por el impacto contra el remate del andén de Ealing Broadway, ya no había nada que impidiera a la puerta descender por completo, con lo que su borde superior quedó por debajo del nivel del carril. Debería haber estado sujeta en posición vertical por dos cerraduras y un retén de seguridad periforme.

Cinco coches de la sección central del tren saltaron por los aires en el descarrilamiento. En la foto, aparecen varios: junto a la cámara, a la izquierda, la parte delantera del cuarto coche; la parte de atrás del quinto está en el centro, la cabeza del sexto está parcialmente volcada a la derecha y, justo, en el extremo de la fotografía, puede verse el séptimo.
Un desastre de chequeo
Fue la falta de una última comprobación en la locomotora diésel-eléctrica N° 1.007 de la Serie Western, después de qué se efectuaran reparaciones y se cargaran las baterías en el depósito Old Oak Common, lo que hizo que se devolviera al servicio con la caja de baterías cerrada, pero no bloqueada, y con el cierre de seguridad adicional sin estar en la posición adecuada. La puerta de la caja se mantuvo cerrada durante algún tiempo, pero enseguida, tras salir de Paddington, cuando la locomotora arrastraba el tren de las 17.18 h. a Oxford, se abrió y golpeó varios objetos en Acton e Ealing antes de que las tirantas fueran arrancadas. La puerta quedó colgando por debajo del nivel del carril y se estrelló contra la biela encerrojada.
Recomendaciones 
El teniente coronel McNaughton, que dirigió la investigación sobre el accidente, descubrió que no había un sistema adecuado para hacer una última revisión de las locomotoras tras las reparaciones que se efectuaban en Old Oak Common. La revisión debería cubrir cualquier parte de la locomotora que hubiera sido desmontada o abierta para acceder al equipamiento interior. Había que nombrar a una persona responsable de comprobar que todas estas piezas quedaban en la posición correcta y aseguradas antes de que las locomotoras fueran puestas de nuevo en servicio. Se diseñaron nuevas medidas de seguridad, y el teniente coronel McNaughton hizo severas críticas al depósito de Laira por haber hecho sin autorización una modificación al retén periforme de seguridad existente en las puertas de las baterías.
Construida para correr
Brunel, el ingeniero de la línea que va de Paddington hacia el oeste, construyó una ruta en la década de 1830 hacia Reading y Bristol, con suaves rampas y pocas curvas. Incluso en la época del vapor, los trenes expresos que se dirigían hacia el sudeste de Inglaterra, Gales y la zona centro aprovechaban esta línea para adquirir velocidad rápidamente. Pero también lo hacían los trenes Suburbanos; muchos de ellos discurrían por las líneas principales a velocidad de expreso hasta que salían a las líneas de desdoblamiento, o a los ramales para hacer sus primeras paradas en lugares como Slough, Twyford o Reading.
Fuente: El Mundo de los Trenes - Ediciones del Prado S.A. - Madrid - España